
Como capitán de esta nave me siento fracasado.
Por mucho tiempo me he aceptado a mi mismo, he creído ser capaz y dotado de un don especial. Puedo jurar que hasta creía tanto en mí que no pensé jamás pasar por una situación como la que hoy forma parte de mi cotidianidad. Siempre pensé que mi barco navegaría mar adentro, he hecho talvez, grandes esfuerzos por bogar mar adentro, más las apremiantes circunstancias me han llevado a orillas de una cascada. Mi barco esta a la deriva.
Hoy entre al baño de mi camarote con una simple necesidad fisiológica, pero al mirar mi rostro en el espejo sentí un gran repudio a mi persona, al salir de allí, salí con una de las peores sensaciones que un hombre pueda experimentar: la sensación de haber fracasado, de haberle fallado a todo el que confió en mí. Sin lugar a dudas lo que siento es una terrible decepción de mi mismo. Lo peor de todo es que creo que la tripulación de mi nave percibe lo mismo.
Ya es muy entrada la noche; la tripulación duerme y se que yo también debería estar haciendo lo mismo, pero mi sensación de inútil me hacen permanecer despierto. Talvez mi alma se desahogue escribiendo frágiles líneas como estas.
Más, seguiré luchando para que mi barco no se hunda.
Por mucho tiempo me he aceptado a mi mismo, he creído ser capaz y dotado de un don especial. Puedo jurar que hasta creía tanto en mí que no pensé jamás pasar por una situación como la que hoy forma parte de mi cotidianidad. Siempre pensé que mi barco navegaría mar adentro, he hecho talvez, grandes esfuerzos por bogar mar adentro, más las apremiantes circunstancias me han llevado a orillas de una cascada. Mi barco esta a la deriva.
Hoy entre al baño de mi camarote con una simple necesidad fisiológica, pero al mirar mi rostro en el espejo sentí un gran repudio a mi persona, al salir de allí, salí con una de las peores sensaciones que un hombre pueda experimentar: la sensación de haber fracasado, de haberle fallado a todo el que confió en mí. Sin lugar a dudas lo que siento es una terrible decepción de mi mismo. Lo peor de todo es que creo que la tripulación de mi nave percibe lo mismo.
Ya es muy entrada la noche; la tripulación duerme y se que yo también debería estar haciendo lo mismo, pero mi sensación de inútil me hacen permanecer despierto. Talvez mi alma se desahogue escribiendo frágiles líneas como estas.
Más, seguiré luchando para que mi barco no se hunda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario