
Ya han pasado tres meses desde que esta nave perdió el rumbo. Las largas noches y los largos días en el mar abierto que nos han acompañado desde entonces, no se conformaron, y pidieron compañía de fuertes tormentas que imposibilitaban nuestro avance en el océano. A veces miraba al cielo buscando una estrella que en la noche diera pista de que pronto estaríamos en calma, pero no la encontraba. En el día, bajo las intensas lluvias, buscaba una nube blanca que me dijera que pronto tendría calma, pero no la encontré.
Pero hoy, gracias al Todopoderoso, he comprobado vestigios de tierra firme. Uno de mis hombres me reporto ver volar un ave que se aleja a pocos kilómetros de la tierra. Esta mañana me he levantado temprano y pude verlo, una increíble corriente de frescura, alivió mi alma que estaba turbada y desconcertada por los terrible días perdidos a la deriva en el mar. El ave pasó volando de este a oeste; lo que me indica que al este se encuentra, por fin, tierra firme donde podré abastecer a mi tripulación de todo lo necesario para continuar el dije de la vida.
Pero hoy, gracias al Todopoderoso, he comprobado vestigios de tierra firme. Uno de mis hombres me reporto ver volar un ave que se aleja a pocos kilómetros de la tierra. Esta mañana me he levantado temprano y pude verlo, una increíble corriente de frescura, alivió mi alma que estaba turbada y desconcertada por los terrible días perdidos a la deriva en el mar. El ave pasó volando de este a oeste; lo que me indica que al este se encuentra, por fin, tierra firme donde podré abastecer a mi tripulación de todo lo necesario para continuar el dije de la vida.
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